Retablo mayor de la Iglesia de Ntra. Sra. de la Candelaria
Figura de Protección
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Laboratorio de creación. Presentación de propuestas, aportaciones y construcción de consensos
En el retablo mayor de la iglesia de La Candelaria, en La Oliva, se conserva una de las obras más destacadas de la pintura religiosa en Fuerteventura: el políptico de Juan de Miranda Cejas (1723–1805), considerado el gran maestro de la pintura barroca en Canarias.
El retablo ilusionista se compone de cinco lienzos, dos en el primer cuerpo que representa a San José y San Juan Bautista, flanqueando la imagen de la patrona del templo, Ntra. Sra. de La Candelaria. En el segundo cuerpo se sitúan otros tres lienzos, en la calla central Cristo en la Cruz, a su derecha San Juan Evangelista y a su izquierda La Dolorosa.
Miranda despliega en estas obras una sorprendente capacidad para dotar a las figuras de volumen y presencia escultórica, valiéndose únicamente de la pintura. Las posturas, los pliegues de las telas, los gestos y la intensa luz dorada evocan el estilo barroco, pero también muestran una influencia neoclásica propia de su formación ilustrada.
Además Miranda emplea arquitecturas fingidas o trampantojos que crean una ilusión de profundidad y volumen, simulando elementos arquitectónicos reales como columnas, molduras, cornisas y nichos. Estas arquitecturas pintadas no solo decoran, sino que integran visualmente las escenas religiosas, otorgándoles un marco tridimensional que potencia el dramatismo y la teatralidad barroca.
Estas estructuras pintadas actúan casi como un retablo arquitectónico, con un efecto que engaña al ojo para hacer creer que se trata de elementos escultóricos o arquitectónicos reales. La combinación de luces y sombras en estas arquitecturas fingidas ayuda a generar un sentido de profundidad y movimiento, haciendo que las figuras y escenas religiosas se destaquen aún más.
Juan de Miranda nació en Canarias, residió durante su carrera en Cádiz y Madrid y regresó a las islas a mediados del siglo XVIII. Su obra se caracteriza por un dominio excepcional del dibujo, el color y la composición. En el caso del retablo de La Oliva, el artista consigue una armonía visual perfecta entre la arquitectura del templo y la expresividad emocional de los personajes.
Hoy, las pinturas de Juan de Miranda siguen emocionando por su belleza, equilibrio y fuerza, y constituyen uno de los mejores ejemplos de la pintura barroca de Canarias.
Juan de Miranda fue un maestro del barroco canario, y una de sus grandes virtudes fue la capacidad para representar arquitecturas fingidas en sus obras pictóricas, incluyendo el políptico de la iglesia de La Oliva, en Fuerteventura.
Decreto 160/1990, de 27 de julio. BOC Nº 112 de 3 de septiembre de 1990.
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La Oliva
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